Somos Ana y Silvia

Comprometidas con el cuidado de las personas y la atención a la salud mental, queremos acompañarte con la mayor calidad y calidez. Para ello nos mantenemos en continua formación y actualización, y además, en un constante desarrollo personal.

«Trato de acercarme al dolor con una mirada sensible, compasiva y abierta; vislumbrando asimismo la capacidad sanadora que reside en cada persona.»

Ana

«Casi siempre es tarde cuando comprendes que era a ti a quien deberías quererte. Y sin embargo, siempre que lo haces ese amor llega justo a tiempo.»

Silvia

Ana Gorria

psiquiatra y psicoterapeuta

Pronto descubrí una curiosidad genuina en acompañar el sufrimiento de las personas, hecho que marcó la elección de mi profesión. Tras estudiar Medicina, vi con claridad cómo mi interés estaba los procesos emocionales que vivenciaba cada persona tras la enfermedad, y por ello escogí formarme como psiquiatra. Considero la psicoterapia el eje de los tratamientos y me apoyo en otros recursos terapéuticos, como la psicofarmacología, para reducir la intensidad de los síntomas cuando es necesario. Tras formarme como psicoterapeuta en el campo del tratamiento del trauma y apego, vi la importancia de ahondar en los aspectos perinatales para mejorar mi intervención. Considero el cuidado amoroso de las madres y sus criaturas como la mejor manera de cuidar la salud mental. De que las criaturas y los adultos que serán después, se vivan y desarrollen de una manera más plena y armoniosa.

Silvia Goroskieta

psicóloga sanitaria

Aunque no era consciente entonces, mi interés por ayudar a aliviar el daño de las personas está en mí desde que era niña. La capacidad de percibir el dolor y el sufrimiento del otro encaminó y marcó mi elección de estudiar Psicología.

Inicié y desarrollé mis primeros años de trabajo en asociaciones, ONG´s y servicios públicos de atención a víctimas de violencia de género. Estas personas generosas que me permitieron acompañar sus procesos, me enseñaron a profundizar en el dolor y el sufrimiento; y fui consciente de la necesidad de ampliar mi mirada mucho más allá de los síntomas. Esto me llevó a buscar y formarme en abordajes más integradores como EMDR, Terapia Sensoriomotriz, Mindfulness y la meditación, basados en la neurobiología interpersonal, la neurociencia y la investigación sobre trauma y apego.

Considero que este conocimiento no tiene sentido sin una mirada atenta, curiosa y cuidadosa. Es desde ahí desde donde entiendo el hacer terapeútico, que ayuda a mirar hacia dentro, a hacer consciencia, a comprender y a transformar, y esto nos hace ser libres para vivir.